Este jueves fue mi cumpleaños de un cuarto de siglo y se llovió todo. Llovió, llovió, pasaron las horas y llovió más fuerte todavía. Mirábamos por la ventana con los perros y llovía. Almorzamos y llovía. Estudiaba y llovía. Mora me traía juguetes y llovía. Tango giraba por el piso y llovía. Ari me trajo una torta muy rica y llovía. Dormimos la siesta y llovía. Fuimos a buscar una pizza y llovía. Y, para terminar el día, nos acostamos en la cama mirando por el balcón la lluvia. Terminó la lluviosa noche y salió el sol. Entonces hicimos asado y festejamos con el fresquito que dejó tanto llover.

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