-Lean la Pimera Parte- (continuación del sueño del 23-24/02/2010)
Persigo a un sapo y caigo en un túnel lleno de agua, no se como salir, pero uno de los sapos parece reconocerme y me guia hasta la salida. Ese mismo sapo me recuerda que se llaman a sí mismos “Nahuelitos”.
Al salir a tierra firme me encuentro con dos chicos de 12 años de edad, un niño y una niña. Al verme sola y perdida deciden invitarme a su hogar. Por alguna razón, su padre no debía enterarse de que yo estaba allí, así que trataron de escabullirme. En un momento, de la puerta trasera salió un hombre con cabeza de león (su padre). Del susto que me dió, pego un salto, aterrizando en el techo de la casa .
Su padre me descubre y tengo q salir volando, literalmente. Recorro unos metros de esa forma y el león no puede alcanzarme, pero desafortunadamente caigo en una barricada que mantenía un grupo de hienas, era el ejercito enemigo q se estaba preparando para atacar al rey de la sabana.
Me toman como prisionera, pero puedo observar todo lo que pasa, porque me pusieron sobre la empalizada a un costado, casi pavoneándose de haberme atrapado.
El rey León ve a los invasores y ordena a sus tropas que ataquen. Comienza una batalla campal, los súbditos del león llevan la peor parte porque no pueden escalar lo muros de la barricada y las hienas los llenan con flechas.
Veo como toman prisionero al malherido rey y a sus hijos<…Entonces el sueño se hace difuso. Empiezo a ver todo borroso y siento que me muevo sin pensar, sin quererlo.Pateo un par de hienas, que caen desde lo alto de la barricada, sigo golpeando y, no sé cómo, tomo de rehén a la nieta de la jefa de la rebelión.Amenazo con tirarla de la plataforma, donde lo único que le impediría chocarse contra el piso serían las lanzas de los soldados del león. A la abuelita no parece importarle en lo más mínimo y ríe mientras ordena a sus soldados que me ataquen. Los soldados no saben que hacer, si seguir a su jefa o a su princesa. Ese segundo de indecición bastó para que la chica se safara de mi, tomara una espada y degollara a su abuela.
Huelo humo. Miro a mi alrededor, todo está empezando a ser comido por las llamas. No sé si fué esa visión o qué, pero recobro el control de mi cuerpo.
De la nada aparece un soldado aliado. Le digo q se lleve al rey y a los chicos, no sin antes despedirme de ellos, antes de irse el chico me besa en la boca. Me quedé helada en el lugar de la sorpresa.
El creciente olor a humo reaviva mis sentidos. Desorientada, veo unos papiros que estaban sobre la mesa y decido guardarlos en mi saco. Un última mirada al lugar envuelto en llamas me revela a la anciana, que se encuentra inconsciente en el piso. Cargándola lo mejor que puedo, logro salir de ese infierno. Cuando salgo del lugar entro automáticamente a una sala de palacio llena de gente, yo sigo con los papiros, la ropa quemada y la jefa encima. Era la corte del Rey León.
Apenas me reconocieron cuando me vieron (a penas los reconocí yo cuando los ví), para ellos habían pasado 11 años desde que los había salvado aquella vez. No entendía porque para ellos había pasado tanto tiempo, hasta que me dí cuenta que el lugar donde estábamos con la anciana estaba hechizado y el tiempo corría distinto.
El pequeño niño que me había besado antes de irse del cuarto en llamas ahora tiene fácil 25 años y me sonríe feliz. Es bastante bien parecido por cierto.
Me recibieron con honores y dediqué varias tardes a pasear con el joven príncipe por el jardín. Estábamos planeando casarnos cuando desperté.
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